La vida cambia. Y algunas veces lo hace en pocos días, sin saber si para bien o para mal.
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Ramón y Germán ya tienen la custodia de los niños. Yo ya estoy liberada de mi papel de madre, no sin sentirme un poco culpable. Pero sin duda es lo mejor para todos.
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La recepcionista de la oficina se sabe la vida de todos nosotros. No porque sea cotilla, si no porque tiene una especie de imán que atrae a las personas para que le cuenten sus historias y problemas… A ella eso no le molesta, en absoluto, porque dice que de ese modo se olvida de sus malos rollos, oyendo los de los demás…
Ayer, a media tarde, me acompaño a tomar un café y en medio de una conversación banal me preguntó: “¿Y qué se siente siendo tan deseada?” Solté una carcajada enorme, todos me miraron en el bar… Y es que resulta que dos compañeros de trabajo le han comentado que les gusto.
Que pena que a mi solo me gusta uno de los dos. Pero claro, es un subordinado y… pues nada.
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Jota está cada vez más presente en mi cabeza. No sé que siente por mí. Lo normal es que no sienta nada porque sólo hace una semana que me conoce… Pero claro, hace lo mismo que yo lo conozco a él y no puedo quitármelo de la cabeza y eso que sólo nos hemos visto dos veces, con sexo y dormida incluida.
Tengo miedo. Quiero conocerle, pero no quiero sufrir. Sé que lo pasó muy mal con su última novia y que quizás aún sigue enamorado, lo he leido en su fotolog, pero él no sabe que yo se….
Leo cosas que ha escrito que no me gustan, pero son de hace tres años y seguro que si leo las cosas que yo escribí hace tres años tampoco me gustarían.
Quiero saberlo todo de él, busco en google, en su fotolog, su Factbook, sus perfiles de páginas de ligues… Creo que estoy obsesionada… que en el fondo soy como las mujeres que miran las carteras o los móviles de sus maridos con la esperanza de encontrar algo que les confirme sus sospechas… ¿Cuáles son mis sospechas? ¿Qué quiero confirmar?... No sé… quizás quiero algo que apague la mecha que se está encendiendo por miedo a darme un batacazo y sufrir…
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Olga, la recepcionista me dice que disfrute, que no piense en mañana y que me deje llevar que la vida son dos días y con una sola noche..
Ramón, mi ex, en cambio, me dice que sea consciente que un hombre casi quince años más joven que yo me acabará dejando.
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¡Ay, no sé que hacer!
Son casi las 18:30 y no me ha llamado…¿ Lo llamo yo?
Elvira Cordero